La explicación de la ciencia a los fallos cardiacos súbitos en el fútbol profesional

En los últimos años, la muerte súbita se ha convertido en uno de los enemigos y problemas principales del fútbol profesional.

Desafortunadamente hemos sido testigos de más de una decena de jugadores que han perdido la vida en una cancha de fútbol en tan solo un abrir y cerrar de ojos. Y a veces delante de las cámaras.

Hace algo más de un año Patrick Enkeng murió de forma inesperada en pleno partido con su equipo, el “Dinamo de Bucarest”. Y con él podemos recordar un caso que nos tocó más cerca.

Y hablamos de la muerte de Daniel Jarque en 2009, el capitán del Espanyol de 26 años que sufrió un paro cardíaco en pleno entrenamiento. En su momento los fanáticos se preguntaron cómo un hombre en tal condición física podría sufrir un destino típicamente asociado con la vejez, la obesidad y la vida sedentaria.


Todos estos futbolistas sufrieron del Síndrome de Muerte Súbita (SDS por sus siglas en inglés), un término genérico para una variedad de afecciones cardíacas que causan paro cardíaco en personas jóvenes.


Las condiciones de SDS son mucho más fatales cuando se combinan con ejercicios físicos extenuantes; a menudo sus causas son hereditarias y, como explica el Dr. Sanjay Sharma de la Sociedad Europea de Cardiología del Deporte: “Sólo el 20 por ciento de los casos presentan síntomas, para el otro 80 por ciento el primer síntoma es la muerte”.

Andy Scott, ex delantero de los equipos ingleses Sheffield United y Leyton Orient, es uno de los pocos futbolistas profesionales que detectaron una condición de SDS antes de que esta lo matara.

Sufre de miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad que hace que el músculo cardíaco se expanda significativamente y es una de las causas más comunes de muertes entre los jóvenes profesionales del deporte.


Scott, ahora un gerente exitoso, tenía 32 años cuando experimentó un cansancio extremo y dificultades para respirar durante un juego de liga para el Leyton Orient.


“Apenas podía sentir mis piernas, pero casi logré pasar la primera mitad. Después del partido fui a ver al cardiólogo y unos minutos después me dijeron que mi carrera como jugador había terminado”.

Para los pocos que experimentan síntomas (los dolores en el pecho, las dificultades para respirar y los mareos son los más comunes) todavía existen barreras que dificultan la detección.

El hecho de que sean jóvenes y estén en forma además de no consumir drogas suele implicar que cualquier síntoma informado por los pacientes es a menudo ignorado por los médicos


En muchos otros casos, los jóvenes simplemente piensan ‘esto desaparecerá’ e intentan olvidar el asunto. Como si confinar el problema en una caja fuerte hiciera que desaparezca. Lamentablemente la muerte puede llegar como un cerrajero a descubrir aquello que habían deseado ignorar.

Es posible realizar una detección de SDS, pero el procedimiento (aunque simple de administrar) requiere un cardiólogo experto para determinar el resultado.

En la actualidad, el órgano rector del fútbol europeo, la UEFA, recomienda encarecidamente aplicar el procedimiento, pero corresponde a cada nación decidir si el procedimiento es obligatorio.

En Italia, por ejemplo, todos los jugadores deben proporcionar un certificado de salud que incluya pruebas para SDS. Los fanáticos españoles ahora deben preguntarse por qué las mismas reglas no se aplican en su país.


Sin embargo, un jugador que padece SDS no es asegurable y esta es la razón por la cual, a pesar de las regulaciones flexibles, la mayoría de los equipos de alto nivel ahora insisten en las evaluaciones antes de firmar un nuevo contrato.


Sin embargo, hasta que el perfil de la condición se eleve, los afectados podrían estar ignorando el terrible riesgo al que se enfrentan